Visita Cuevas de Bellamar

Orígenes

Las galerías y pasadizos de las Cuevas de Bellamar se calcula que comenzó a formarse hace unos 300 mil años. Según los estudios, la planicie en la que están las cuevas se avergüenzan bajo el mar, formando parte de la bahía de Matanzas. A lo largo de la llamada Falla de Bellamar el agua subterránea, en combinación con el dióxido de carbono, fue la disolución de la roca calcárea y de esta forma de creación de cámaras subterráneas en el subsuelo; bajo el fondo marino.

Mientras permanecía bajo el nivel del mar, estas cavernas llenas de agua. Los movimientos tectónicos hicieron que la zona se elevara, llegaran a formar las terrazas marinas que se notan la ciudad de Matanzasy sus alrededores.

Con el decursar del tiempo estas cavernas se fueron secando; desaguating incluso algunas cavidades que tienen una gran profundidad bajo el nivel del mar y comienzan a tener lugar filtraciones entre las rocas, sobre el techo de las cuevas, de agua con carbonato de calor disuelto las estactitas desde el techo y las estalagmitas en el suelo.

Descubrimiento

Las Cuevas de Bellamar fueron descubiertos por casualidad en febrero de 1861 cuando un esclavo perdió su barreta abriendo un hueco en el suelo, tratando de remover una roca de cal. El esclavo y el mayoral imaginó que la tierra se había tragado la barreta.

Don Manuel Santos Parga, dueño de la finca, pidió explicaciones y al no recibir respuestas se dirigió al lugar de los hechos, ordenó que se cavara allí; y solo se había abierto un espacio de poco más de una vara, salió por el agujero practicado una gran corriente de aire repugnante de olor; caliente y como humoso; entonces quedó así al descubierto la entrada de la cueva.

El señor Parga, que era entendido en cosas de minas y cuevas, que tenía el descubrimiento significativo y que preparaba la cueva para que los visitantes no disfrutaba de eso. Sacaron muchas piedras; escaleras de mampostería que aun están en uso; instalaron pasamanos; y tan pronto fue una realidad, instaló luz eléctrica. Él y uno de las guías bajo su empleo llevaron a los turistas por los pasadizos de la cueva mientras explicaban lo que estaban viendo. Dos años después del acontecimiento, el matancero José V. Betancourt, narró lo sucedido.

Llamadas de las Cuevas de Parga en homenaje a su descubridor, el punto cambió su nombre por el de Las Cuevas de Bellamar, en plural, (aunque los especialistas señalan que se trata de una cueva con varios salones) debido a su cercanía con la playa homónima en el oeste matancero.

En los primeros años más de dos personas a la vista. En esos tiempos fue un éxito rotundo, tanto turístico como científico.

Características

Formaciones

Estalactitas

Las estalactitas son cilíndricas, y según aumenta su tamaño, se hacen cónicas mientras que las estalagmitas son cónicas o aplanadas, como derretidas. Ambas crecen hasta unirse y formar columnas.

En algunos casos, varias estalactitas relativamente cercanas se van a unir, dando lugar a las formaciones llamadas matos. Otras citas próximas a la pared formando cascadas. En las Cuevas de Bellamar se ven todas estas formaciones.

Muy interesante en las Cuevas de Bellamar son sus formaciones cristalinas de aspecto transparente y brilloso las cuales no se originan de la misma manera que otras estructuras nombradas. Tienen su origen en geodas llenas de agua. Y más interesante que las cavidades de las cuevas las formaciones sedimentarias son cubiertas para una capa cristalina, indicando que después de haber secado, estas cámaras volvieron a inundarse totalmente, o al menos parcialmente.

Galería y salones

Acceso a las cuevas

En el salón principal se encuentra la formación rocosa conocida como Manto de Colón. Esta es la más grande y antigua que se presenta en forma de cascada y tiene una altura de 12 metros.

Dividida en cuatro sectores, sus galerías y salones están tapizados de estalactitas, estalagmitas y helictitas, estas últimas de caprichosas formas horizontales.

Diseñado por la naturaleza y bautizado por el hombre, el túnel del amor, la 12 apóstoles, la Garganta del Diablo, el Paso de la Lluvia, el Salón de las Nieves, los templos en San Pedro y el Gótico.

 

Salón Gótico:

En el salón Gótico, se ha dado nombre a algunas de las formaciones; entre otras se encuentra El Huerto de las Zanahorias, La Capilla de los Doce Apóstoles, Doña Mamerta y el famoso Manto de Colón. Pero las Cuevas de Bellamar no tiene hijo solo este salón, la cavidad se extiende hacia el este y el oeste logrando una longitud que sobrepasa los tres kilómetros de largo; y se sabe que es mucho más grande, con cámaras aun totalmente inundadas.

Otros Salones:

Otras de las cavidades son la Galería de los Dos Lagos, el Salón de las Esponjas, la Galería de los Enanos y la Galería de los Megalómanos al este del Salón Gótico. En la otra dirección se encuentran el pasadizo de Hatuey, el Salón de las Damas, el Lago de las Dalias y el Baño de la Americana. Sobre esta última existe la leyenda de que una veraneante estadounidense, muchos años atrás, se perdió en ese sitio, cuando decidió refrescar su cuerpo en las cristalinas y frías aguas.

Según los científicos es una sola cueva con varios salones, pero la costumbre la trata en plural. El aire allí es respirable, al menos donde se lo permite llegar al visitante. La temperatura es relativamente estable todo el año, manteniendo un 26ºC.

Espeleología

Para los conocedores de la Espeleología, las Cuevas de Bellamar son consideradas también como un laboratorio potencial para el estudio de la cristalografía subterránea, particularmente las derivadas del carbonato de calcio, por encontrarse en sus galerías una amplia representación de formas cristalinas de belleza singular.

La antigüedad de sus galerías y niveles que sirvió de refugio a la fauna cuaternaria de la región, hecho confirmado por el hallazgo en las excavaciones de restos de animales prehistóricos, además de ubicarse en el área la mayor cavidad de origen freático de Cuba.

Nuevos descubrimientos

De relevante interés científico valorado aquí los nuevos hallazgos en un segmento del Sistema Cavernario Bellamar, distinguido Monumento Nacional.

En la centenaria cueva un grupo de espeleólogos descubrió una estrecha cavidad que los conduce a otra prolongación subterránea de unos nueve kilómetros de longitud. Para sorpresa de todos, hubo unas galerías de belleza incomparable.

Se trata de formaciones cilíndricas pendientes de estalactitas, y suspendidas en el aire, en un extremo cuelga un conglomerado de cristales macizos de calcita. Por su dimensión y rareza los especialistas consideran el descubrimiento como una exclusiva, incomparable con ningún otro hallazgo de su tipo. Son formaciones indescriptibles, por cuanto en otro lugar del planeta se conoce como cristalería de carbonato de calcio.

Evolución:

Entidades especializadas contabilizan a lo largo y ancho de la isla más de 10 mil cuevas, muchas de ellas con unos 25 millones de años de evolución, pero hasta nuestros días las Cuevas de Bellamar sigue siendo la reina, el centro turístico más antiguo de Cuba, Monumento Nacional, preferida de todos los que visitan.

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